
El fracaso de una PYME en España rara vez se debe a la falta de esfuerzo, sino a la incapacidad de leer las señales de peligro y las trampas específicas del ecosistema empresarial español.
- Las señales de una quiebra inminente no son abstractas; son ratios financieros medibles que la mayoría de gerentes ignora hasta que es demasiado tarde.
- La fuga de talento, los conflictos en empresas familiares o el caos operativo no son fatalidades, sino riesgos gestionables con las herramientas legales, fiscales y tecnológicas adecuadas.
Recomendación: Deje de gestionar su negocio con la teoría de un libro de texto y empiece a auditarlo contra las realidades del campo de batalla español.
La estadística es brutal y la conoce cualquier emprendedor que se juega su patrimonio en España: seis de cada diez pequeñas y medianas empresas no llegan a su quinto cumpleaños. El dato es tan repetido que se ha convertido en un ruido de fondo, una especie de fatalidad aceptada. La narrativa habitual culpa a la falta de financiación, a la crisis de turno o a la manida «falta de un buen plan de negocio». Pero esa es una verdad a medias, un consuelo para no mirar el problema real a los ojos.
La cruda realidad, la que se ve en las trincheras del día a día, es que la mayoría de las PYMES no mueren por un único golpe catastrófico, sino por una hemorragia lenta de mil pequeños cortes mal atendidos. Problemas que no se ven en un DAFO de manual. La supervivencia en el tejido empresarial español no es una cuestión de tener la idea más brillante o de trabajar más horas que nadie. Es una cuestión de astucia, de realismo y, sobre todo, de saber interpretar las señales débiles que el entorno te envía constantemente.
Este no es otro artículo sobre la importancia de la pasión y la resiliencia. Este es un manual de supervivencia táctico. Vamos a desmontar los ocho errores capitales que actúan como sentencias de muerte silenciosas para las PYMES en España. Analizaremos las trampas específicas de nuestro ecosistema, desde los ratios financieros que gritan «peligro» seis meses antes del desastre, hasta el error de delegación que asfixia a las empresas familiares o la trampa legal que supone ser autónomo sin la protección adecuada. Aquí no hay teorías vacías, solo las lecciones aprendidas a base de cicatrices en el mercado real.
Para navegar por este campo de minas, hemos estructurado el análisis en ocho áreas críticas. Cada una representa una amenaza existencial y, al mismo tiempo, una oportunidad para blindar su negocio si sabe cómo actuar. Este es el mapa para pasar de la estadística del fracaso al selecto club de los supervivientes.
Sommaire : Claves para la supervivencia de una PYME en el ecosistema español
- ¿Cuáles son los 3 ratios financieros que te avisan de una quiebra con 6 meses de antelación?
- Cómo evitar la fuga de talento millennial en tu empresa sin subir sueldos masivamente
- Precio o Valor: ¿qué estrategia elegir para competir contra grandes superficies?
- El error de delegación que paraliza el crecimiento de las empresas familiares
- Cuándo invertir en un ERP: las señales que indican que tu Excel ya no aguanta más
- El error en el análisis de Amenazas que deja tu plan de negocio en papel mojado
- ¿Por qué ser Autónomo pone en riesgo tu vivienda familiar si el negocio falla?
- ¿Cómo blindar tu negocio ante una crisis de suministros o impagos repentinos?
¿Cuáles son los 3 ratios financieros que te avisan de una quiebra con 6 meses de antelación?
Deje de mirar únicamente la facturación. El cáncer de una empresa casi nunca es la falta de ventas, sino la falta de liquidez y la rentabilidad negativa, dos caballos de Troya que se cuelan silenciosamente en su contabilidad. Mientras usted celebra un nuevo contrato, su empresa puede estar desangrándose por dentro. La tasa de supervivencia empresarial en España es desoladora; de hecho, solo 10 de cada 100 pymes españolas sobreviven después de los 10 primeros años. Para evitar ser parte de esta estadística, necesita un sistema de alerta temprana.
Existen modelos predictivos complejos, como el Z-Score de Altman, pero la esencia se puede reducir a la vigilancia constante de tres indicadores clave que cualquier gerente, sin ser un experto financiero, puede y debe controlar mensualmente:
- El Fondo de Maniobra (Activo Corriente – Pasivo Corriente): Un fondo de maniobra negativo es el primer síntoma de asfixia. Significa que no puede pagar sus deudas a corto plazo con sus activos más líquidos. Es el equivalente a que le falte aire para respirar. Si este ratio es negativo durante más de dos trimestres consecutivos, su empresa está en la UCI.
- El Ratio de Endeudamiento (Pasivo Total / Patrimonio Neto): Este ratio mide su dependencia de la financiación externa. En España, un valor saludable suele estar entre 0,4 y 0,6. Si supera el 0,6, los bancos le ven como un riesgo y el grifo del crédito se cerrará. Si es muy bajo, puede que esté perdiendo oportunidades de crecimiento. Es el velocímetro de su riesgo financiero.
- El Periodo Medio de Cobro (PMC): ¿De qué sirve vender mucho si tarda 120 días en cobrarlo? Calcule cuántos días de media tarda en cobrar de sus clientes. Si su PMC es significativamente mayor que su Periodo Medio de Pago a proveedores, está financiando a sus clientes y descapitalizando su propio negocio. Un PMC descontrolado es una sentencia de muerte lenta.
Estos tres ratios son su panel de control. Ignorarlos es como pilotar un avión en medio de una tormenta con los instrumentos apagados. No se trata de alta finanza, se trata de pura y dura supervivencia.

La visualización de estos indicadores no debe ser un ejercicio anual, sino una rutina de gestión. Un dashboard simple puede mostrar la evolución de estos tres pilares y alertarle de cualquier desviación antes de que se convierta en un problema irreversible. Vigilar estos números es la tarea más importante para garantizar la viabilidad a largo plazo.
Cómo evitar la fuga de talento millennial en tu empresa sin subir sueldos masivamente
La queja es un clásico en cualquier reunión de empresarios: «La gente joven no quiere trabajar», «solo piden dinero y no son leales». Esta visión, además de simplista, es un camino directo a la mediocridad. La realidad es que las nuevas generaciones valoran un conjunto de factores donde el salario, aunque importante, ya no es el único rey. Competir por talento únicamente con la chequera es una batalla que una PYME tiene perdida de antemano contra las grandes corporaciones.
La clave no es pagar más, es pagar mejor. Y aquí es donde entra en juego la retribución flexible, una de las herramientas más potentes y subutilizadas por las PYMES españolas. Consiste en permitir que el empleado destine parte de su salario bruto a productos y servicios exentos de IRPF. El resultado: el empleado recibe más valor líquido sin que a la empresa le cueste un euro más. Es una estrategia de «ganar-ganar» pura, que demuestra inteligencia de gestión y preocupación por el bienestar del equipo.
El marco fiscal español ofrece ventajas muy atractivas en este sentido, que permiten a una PYME ofrecer un paquete de compensación mucho más competitivo de lo que su tamaño sugeriría. De hecho, las pequeñas empresas que han implementado estrategias innovadoras de retención son las que han logrado crecer. Según datos sobre la demografía empresarial, mientras las microempresas disminuían, las pequeñas empresas (10-49 empleados) crecieron de 156.242 a 165.643 entre 2018 y 2024, demostrando que la inversión en talento es un motor de crecimiento.
Aquí tiene una comparativa clara de los beneficios que puede ofrecer y su tratamiento fiscal, una información que debería estar en la mesa de todo gerente de PYME en España.
| Tipo de Beneficio | Exención Fiscal Empleado | Ahorro Empresa | Límite Anual |
|---|---|---|---|
| Tickets Restaurant | Hasta 11€/día | 100% deducible | 2.420€ |
| Seguro de Salud | 100% exento | 100% deducible | 500€/persona |
| Cheques Guardería | 100% exento | 100% deducible | Sin límite |
| Abono Transporte | 100% exento | 100% deducible | 1.500€ |
Ofrecer seguro médico, tickets restaurant o cheques guardería no es un «gasto social», es una inversión estratégica. Reduce la rotación, aumenta la satisfacción y, lo más importante, envía un mensaje claro: esta empresa se preocupa por sus empleados más allá de la nómina. En un mercado laboral competitivo, esa es la clase de valor que el dinero no puede comprar.
Precio o Valor: ¿qué estrategia elegir para competir contra grandes superficies?
Es la encrucijada existencial de toda PYME que compite contra gigantes: ¿intento ser el más barato o me diferencio? La tentación de entrar en una guerra de precios es enorme, especialmente cuando la presión de una gran superficie o un competidor online aprieta. Es un error garrafal. Intentar competir en precio contra un gigante es como pelear en un combate de boxeo con una mano atada a la espalda: una derrota anunciada.
La única vía de supervivencia y prosperidad para una PYME es la creación de valor. Esto no es un concepto etéreo de marketing, sino una decisión estratégica que impregna cada aspecto del negocio. Valor puede ser un servicio al cliente excepcional, un conocimiento del producto que nadie más tiene, una especialización en un nicho muy concreto, una experiencia de compra única o una conexión genuina con la comunidad local. El precio se olvida, pero el valor perdura en la mente del cliente.
La historia empresarial española está llena de ejemplos que ilustran esta dicotomía. Empresas que intentaron ser el «marca blanca» de su sector acabaron desapareciendo, mientras que aquellas que apostaron por la calidad, la innovación y la marca, prosperaron.
Estudio de caso: La lección de la industria láctea española
La historia de la marca Clesa es un claro ejemplo de los peligros de una estrategia basada en el precio. Durante años, intentó competir con las grandes marcas blancas y las promociones agresivas, lo que erosionó sus márgenes y su imagen de marca, llevándola finalmente a la quiebra en 2012. En cambio, como demuestra el éxito de competidores como Puleva o Pascual, la apuesta por la innovación (leches enriquecidas, funcionales), la calidad y la construcción de una marca fuerte ligada al valor añadido y al origen local, les permitió no solo sobrevivir sino dominar el mercado. Ellos no vendían leche, vendían salud, confianza y tradición, redefiniendo las expectativas del consumidor mucho más allá del simple precio por litro.
La pregunta que todo gerente de PYME debe hacerse no es «¿cómo puedo bajar mis precios?», sino «¿qué puedo ofrecer yo que Mercadona, Amazon o Leroy Merlin nunca podrán ofrecer?». La respuesta a esa pregunta es su foso de protección, su única y verdadera ventaja competitiva. Ya sea la confianza del tendero que te recomienda el mejor producto, la flexibilidad del proveedor local que te soluciona un problema al instante o la calidad del artesano que pone su nombre en cada pieza. Apueste por el valor. Siempre.
El error de delegación que paraliza el crecimiento de las empresas familiares
En España, una gran parte del tejido empresarial es familiar. Esto aporta valores innegables como el compromiso y la visión a largo plazo, pero también es la fuente de uno de los mayores frenos al crecimiento: la confusión entre roles familiares y roles empresariales. El error de delegación más común y paralizante no es no saber delegar tareas, sino delegar (o no) basándose en lazos de sangre en lugar de en la meritocracia.
El «esto siempre se ha hecho así», el «mi hijo se hará cargo» o el «cómo le voy a decir a mi cuñado que no vale para director comercial» son frases que han sentenciado a muerte a más empresas familiares que cualquier crisis económica. La falta de profesionalización en la sucesión y en la gestión diaria crea un techo de cristal que impide que la empresa crezca más allá de la capacidad de su fundador.

La solución a este problema endémico no es emocional, sino estructural. Se llama Protocolo Familiar. Este documento no es una simple declaración de intenciones; es un contrato vinculante que regula las relaciones entre la familia, la propiedad y la empresa. Establece reglas claras sobre quién puede trabajar en la empresa y bajo qué condiciones, cómo se toman las decisiones, cómo se gestiona la sucesión y cómo se resuelven los conflictos. Es la constitución de la familia empresaria.
No tener un protocolo es dejar el futuro de la empresa al azar de las relaciones personales. Además, ignora un factor crítico en España: la enorme diferencia fiscal en el Impuesto de Sucesiones entre Comunidades Autónomas. Planificar la sucesión no es solo una cuestión de liderazgo, sino de supervivencia financiera. De hecho, heredar la misma empresa en Madrid vs. en Andalucía puede significar pagar hasta un 99% menos de impuestos, un factor que puede hacer que una sucesión sea viable o que obligue a vender la empresa para pagar al fisco.
Hoja de ruta para un Protocolo Familiar efectivo
- Diagnóstico inicial: Mapear la estructura familiar, los roles actuales (formales e informales) y las expectativas de cada miembro.
- Definición de valores: Establecer la misión y visión de la familia empresaria para alinear a todos bajo un propósito común.
- Órganos de gobierno: Crear y regular el Consejo de Familia y la Asamblea Familiar para separar los foros de debate de la gestión diaria.
- Reglas de acceso y sucesión: Definir criterios objetivos (formación, experiencia) para que un familiar acceda a un puesto y planificar la sucesión con plazos y candidatos.
- Política de dividendos y propiedad: Acordar cómo y cuándo se repartirán beneficios y bajo qué condiciones se pueden vender las participaciones para evitar conflictos futuros.
Implementar un Protocolo Familiar puede parecer un proceso complejo y delicado, pero no hacerlo es infinitamente más arriesgado. Es la diferencia entre construir un legado o dejar una herencia de problemas.
Cuándo invertir en un ERP: las señales que indican que tu Excel ya no aguanta más
Toda PYME en crecimiento llega a un punto de inflexión. Un momento en el que la agilidad de los inicios se convierte en un caos de hojas de cálculo, correos electrónicos perdidos y datos duplicados. Ese es el momento en que su «sistema» de gestión, basado en la memoria del gerente y un laberinto de archivos de Excel, se convierte en el mayor enemigo de su crecimiento. Si se reconoce en alguna de estas señales, la alarma ya está sonando:
- Pasa más tiempo buscando datos que analizándolos.
- Cada departamento (ventas, almacén, contabilidad) tiene su propia «versión de la verdad».
- No puede saber la rentabilidad de un proyecto o un cliente sin dedicarle dos días de trabajo manual.
- El cumplimiento de nuevas normativas fiscales (como TicketBAI o VeriFactu) le parece una montaña imposible de escalar.
Si asiente con la cabeza, no necesita otro parche. Necesita un sistema nervioso central para su empresa: un ERP (Enterprise Resource Planning). La idea de implementar un ERP a menudo asusta a las PYMES por su coste y complejidad. Sin embargo, no hacerlo puede ser mucho más caro a largo plazo. Además, el ecosistema español actual ofrece dos grandes incentivos: la obligación legal y las ayudas públicas.
Estudio de caso: Digitalización forzosa con final feliz
Una PYME del sector industrial en el País Vasco se vio obligada a implementar un ERP en 2023 debido a la entrada en vigor del sistema TicketBAI. La dirección era reacia, viéndolo como un coste impuesto. Tras la implementación, el resultado fue sorprendente: la empresa reportó un ahorro del 40% en tiempo dedicado a tareas administrativas y, lo más importante, el sistema detectó errores recurrentes de facturación que les estaban costando una media de 3.000€ mensuales en pérdidas no registradas. Para colmo, el programa Kit Digital del Gobierno cubrió el 80% de la inversión inicial.
La elección de un ERP es crítica. Optar por soluciones internacionales a menudo ignora las complejidades del mercado español. Un ERP local está diseñado para hablar el mismo idioma que la Agencia Tributaria, algo que puede ahorrar miles de euros y quebraderos de cabeza.
Este cuadro comparativo muestra por qué una solución local suele ser la opción más inteligente para una PYME española.
| Característica | ERPs Españoles (Holded, A3, Sage 200) | ERPs Internacionales |
|---|---|---|
| Integración AEAT | Nativa y actualizada automáticamente | Requiere adaptaciones |
| Soporte SII/TicketBAI | Incluido de serie | Módulo adicional costoso |
| Cumplimiento VeriFactu | Preparado para 2024 | En desarrollo |
| Coste con Kit Digital | Hasta 12.000€ subvencionados | Sin acceso a ayudas |
| Soporte en español | 24/7 local | Horario limitado |
La decisión de invertir en un ERP no es una cuestión de «si», sino de «cuándo». Y para muchas PYMES españolas, el momento es ahora. No es un gasto, es la infraestructura necesaria para poder escalar.
El error en el análisis de Amenazas que deja tu plan de negocio en papel mojado
Todo el mundo hace un análisis DAFO. Es el primer ejercicio en cualquier escuela de negocios. Y es precisamente por eso que la mayoría de las veces es un ejercicio inútil. La sección de «Amenazas» suele llenarse de generalidades como «crisis económica», «aumento de la competencia» o «cambios legislativos». Son afirmaciones tan vagas que no sirven para nada en la práctica.
Una amenaza real no es una posibilidad abstracta, es un riesgo concreto y cuantificable. Y en España, el mayor generador de amenazas concretas para una PYME es el propio entramado regulatorio y político. La complejidad autonómica, la inestabilidad legislativa y la dependencia de las ayudas públicas son las verdaderas minas en el camino de cualquier empresario. De hecho, las empresas españolas deben monitorizar 17 posibles frentes regulatorios diferentes, uno por cada Comunidad Autónoma, un factor de amenaza que la mayoría de planes de negocio ignora por completo.
Un análisis de amenazas útil para una PYME en España debería abandonar las generalidades y centrarse en responder preguntas mucho más incómodas y específicas. Dejar estas preguntas sin respuesta es como construir una casa sin haber mirado el informe geológico del terreno. Su plan de negocio será, literalmente, papel mojado a la primera sacudida.
En lugar de un DAFO genérico, necesita una matriz de vigilancia activa de riesgos específicos del ecosistema español. Aquí tiene una lista de puntos de partida para un análisis de amenazas realista:
- Amenazas Regulatorias: ¿Un cambio en la normativa de mi Comunidad Autónoma (ej. turística, medioambiental) puede invalidar mi modelo de negocio? ¿Estoy preparado para la implementación de normativas como VeriFactu?
- Amenazas Políticas y Laborales: ¿Cómo impactaría en mis márgenes una subida del Salario Mínimo Interprofesional? ¿Mi estructura de costes puede soportar un cambio en los tipos de contratos o en las cotizaciones a la Seguridad Social?
- Amenazas Demográficas y Sociales: ¿Mi negocio está en una zona de la «España Vaciada»? ¿Mi público objetivo está envejeciendo o migrando?
- Amenazas de Cadena de Suministro: ¿Dependo de un único proveedor? ¿Qué porcentaje de mis suministros son importados y vulnerables a crisis geopolíticas o logísticas?
- Amenazas Financieras Ocultas: ¿Estoy en un sector con alta morosidad? ¿Qué pasaría si mi principal cliente quiebra o retrasa sus pagos 90 días? ¿Mi plan de crecimiento depende de ayudas públicas como ICO o ENISA que pueden desaparecer?
La diferencia entre un empresario que sobrevive y uno que fracasa a menudo radica en su capacidad para anticipar estas amenazas específicas, en lugar de simplemente reaccionar ante ellas. La paranoia constructiva es un activo de gestión.
¿Por qué ser Autónomo pone en riesgo tu vivienda familiar si el negocio falla?
En el imaginario colectivo del emprendedor español, empezar como autónomo es el primer paso, el más «sencillo» y «barato». Es también, potencialmente, el error financiero más devastador que se puede cometer. La razón es brutalmente simple y se resume en dos palabras: responsabilidad ilimitada. Cuando opera como persona física (autónomo), no existe separación legal entre su patrimonio personal y el de su negocio. Son la misma cosa.
Esto significa que, si el negocio fracasa y acumula deudas (con proveedores, con Hacienda, con la Seguridad Social), usted responderá con todo lo que tiene y tendrá. Su coche, sus ahorros y, sí, su vivienda familiar. Cada año, miles de familias en España pierden su casa por deudas generadas en un negocio que no funcionó. Es una trampa legal que muchos desconocen hasta que la notificación del juzgado llega al buzón.
Existen figuras intermedias como el Emprendedor de Responsabilidad Limitada (ERL), que permite proteger la vivienda habitual bajo ciertas condiciones y con un valor máximo, pero sigue siendo una protección parcial y con burocracia añadida.
Estudio de caso: Protección parcial con la figura ERL
El caso de un consultor madrileño es ilustrativo. Como autónomo facturando unos 80.000€ anuales, decidió proteger su vivienda habitual (valorada en 250.000€) inscribiéndose en el Registro Mercantil como Emprendedor de Responsabilidad Limitada. Cuando su negocio se vio afectado por la crisis de un cliente principal y quebró en 2023 con deudas de 120.000€, pudo mantener su vivienda familiar gracias a esta figura. Sin embargo, tuvo que responder de la deuda con el resto de su patrimonio personal, incluyendo ahorros y un segundo inmueble. La protección no es total.
La verdadera solución, especialmente desde los cambios legislativos recientes, es mucho más simple y robusta: constituir una Sociedad de Responsabilidad Limitada (SL). Con una SL, la responsabilidad se limita (salvo en casos de mala fe o negligencia grave del administrador) al capital aportado a la sociedad. Su casa, su patrimonio personal, queda a salvo. Es un cortafuegos legal indispensable.
La excusa del coste y la burocracia para no crear una SL ya no es válida. Como resume una voz autorizada:
Tras la Ley Crea y Crece, crear una Sociedad Limitada con 1€ de capital social convierte el ser autónomo persona física en una decisión de alto riesgo a menudo innecesaria
– Análisis jurídico empresarial, Informe sobre formas jurídicas y protección patrimonial
La decisión es clara: ¿prefiere ahorrarse unos cientos de euros en gestoría al año o prefiere dormir tranquilo sabiendo que el techo de su familia no está en juego? Para cualquier proyecto con un mínimo de ambición y riesgo, operar como autónomo es una apuesta demasiado alta.
A retenir
- La supervivencia de una PYME en España depende más de la gestión de riesgos específicos (financieros, legales, familiares) que de la simple generación de ventas.
- Las herramientas fiscales (retribución flexible), legales (protocolo familiar, SL) y tecnológicas (ERP adaptado) son escudos protectores, no gastos. Ignorarlos es una negligencia costosa.
- El éxito no lo determina la ausencia de problemas, sino la capacidad de anticiparlos y tener un plan de contingencia para los más comunes: impagos, crisis de suministro y cambios regulatorios.
¿Cómo blindar tu negocio ante una crisis de suministros o impagos repentinos?
Ha navegado los riesgos internos, ha profesionalizado la gestión y ha elegido la estructura legal correcta. Su negocio parece sólido. Y entonces, un día, su principal cliente quiebra dejándole una deuda de 50.000€, o su proveedor clave en Asia le comunica que no podrá servirle material en los próximos seis meses. Estos shocks externos son imprevisibles y pueden tumbar a la empresa más sana en cuestión de semanas. De hecho, los datos son claros: el 50% de las aventuras empresariales termina antes de alcanzar su quinto año de vida, y los impagos son una de las causas principales de esta elevada mortalidad.
Creer que «a mí no me pasará» no es una estrategia, es una imprudencia. La gestión de trincheras, la realpolitik empresarial, consiste en construir escudos protectores. Dos de los más eficaces son el seguro de crédito comercial y la diversificación de la cadena de suministro.
El seguro de crédito no es un gasto, es la compra de tranquilidad. Por una prima relativamente pequeña sobre su facturación, una aseguradora analiza la solvencia de sus clientes, le recomienda límites de riesgo y, lo más importante, si un cliente no le paga, la aseguradora le indemniza hasta un 85-90% de la factura. Es un airbag que le permite vender a crédito con una red de seguridad. En España, existen varias compañías especializadas que ofrecen estos servicios adaptados a PYMES.
Para impagos de menor cuantía o cuando no se tiene seguro, es vital conocer los mecanismos legales a su alcance. El procedimiento monitorio en España es una vía judicial rápida y económica para reclamar deudas dinerarias. Aquí tiene los pasos básicos:
- Recopile toda la documentación: facturas, albaranes firmados, contratos y cualquier comunicación que acredite la deuda.
- Para deudas menores de 2.000€, puede presentar la demanda directamente en el juzgado de primera instancia del domicilio del deudor, sin necesidad de abogado ni procurador.
- Presente el formulario oficial de petición inicial de procedimiento monitorio, detallando las partes y el origen de la deuda.
- El juzgado notificará al deudor, que tendrá 20 días hábiles para pagar o para oponerse a la reclamación.
- Si el deudor no paga ni se opone, el procedimiento finaliza y puede solicitar la ejecución forzosa de la deuda (embargo de cuentas, bienes, etc.).
En cuanto a la cadena de suministro, la pandemia nos enseñó una lección dolorosa sobre los peligros de la dependencia. Tener un «Plan B» no es una opción, es una obligación. Identifique a sus proveedores críticos y busque activamente alternativas, priorizando proveedores locales o nacionales aunque sean ligeramente más caros. Ese pequeño sobrecoste es el precio de su seguro contra la parálisis operativa. Diversificar no es solo tener dos proveedores, es tener proveedores en diferentes geografías y con diferentes perfiles de riesgo.
Sobrevivir en el competitivo mercado español no es una cuestión de suerte, sino de estrategia y anticipación. Cada uno de los puntos analizados es una pieza de un escudo más grande. Ignorar uno de ellos es dejar una grieta en su armadura. El siguiente paso lógico para cualquier gerente o emprendedor es realizar una autoevaluación honesta: ¿cuál de estas grietas es la más peligrosa en mi negocio ahora mismo? Abordarla no es una tarea más en su lista, es la tarea principal para asegurar que su empresa forme parte del 40% que sí lo consigue.